"Nuestros métodos son modernos, ¡nuestros objetivos son radicales!"

miércoles, febrero 22, 2006

Destruyamos la familia, viva el ciudadano

El título provocador de este artículo no es una casualidad. Acabo de leer un artículo de Juan Ramón Rallo, querido colega de liberalismo.org, adversario político de todo kelseniano. Hace una crítica feroz de la educación pública. Argumenta que de esta forma, lo que se está haciendo es nacionalizar el pensamiento, nacionalizar las mentes, adoctrinar al individuo para que se convierta en un engranaje del mecanismo. Para él, esto es inconcebible, porque se está vulnerando la libertad de la formación del pensamiento individual.

Este pensamiento se enmarca dentro de un profundo individualismo, al menos desde mi punto de vista, que tiende a considerar al individuo como un ser libre de todo lo exterior a sí mismo. Así los hombres son libres cuando no tienen que obedecer a una voluntad ajena a la suya, quedando únicamente obligado por aquéllo a lo que ha consentido obligarse, según la teoría de la autonomía de la voluntad. En mi opinión, la autonomía de la voluntad es un mito liberal, pero ese no es el objeto a tratar por este artículo. Por ello, obedecer al Estado supone no ser libre, obedecer a la voluntad general supone ser esclavo de ésta. Esta no es por ejemplo la visión que adopta Hayeck, socialdemócrata para Rallo, cuando dice que « obedeciendo las leyes no obedecemos a una voluntad extranjera, luego somos libres » Lo que los liberales propugnan es que la vida se desarrolle de forma casual y no planificada, que la accion y la interacción cree la vida en sociedad.

Hablaremos entonces de la educación., La educación, cuando es optimizada por el Estado, lo que realiza es, efectivamente, un adoctrinamiento. La palabra adoctrinamiento está connotada, digamos que realiza una formación moral orientada a impulsar la calidad de ciudadano del individuo. La educación, desde mi punto de vista, debiera impulsar y formar individuos con convicciones solidarias, orientados a la participación ciudadana en la vida política, la aceptación del orden establecido y el desarrollo del espíritu crítico. En definitiva, convencer al individuo de que, en la medida en que forma parte de una sociedad, de un mundo, que tiene un grupo de semejantes con los que interactúa, éste depende de ellos, depende de la sociedad para sobrevivir, y al dañar a la sociedad lo que realmente está haciendo es dañarse a uno mismo. Esto es algo que queda perfectamente reflejado en el juicio de sócrates. El individuo nace, vive y muere en la polis, adquiere su propia esencia, su propia forma de ser de la polis, y por eso, está orientado a ser un individuo político, un ciudadano que participe en ésta aceptando sus normas y sus mecanismos. El rebelde, no sólo es un rebelde, es un traidor a la sociedad y de rebote, a sí mismo. Al violar una ley de la polis, el individuo niega la propia esencia de la polis, niega a su madre por así decirlo, luego se niega a sí mismo. Por ello, aceptar la vida en sociedad es sobre todo y ante todo, aceptar las reglas que todos reconocen como válidas, aún cuando hayan sido impuestas de forma autoritaria, el individuo no puede cuestionar el todo, el todo debe ser cuestionado por el todo. (por eso es posible modificar las leyes, dentro de las reglas establecidas para ello).

Esto para Rallo, es una destrucción del individuo, su muerte en tanto que individuo a través de la transformación en ciudadano. Bien. Sin embargo, lo que Rallo no explica es cuál es su alternativa... Imagino y creo que sin pasarme, que lo que reivindica no es el mito del buen salvaje, sino que admite que el individuo debe recibir algún tipo de formación exterior. Imagino que admite que la concepción particular del individuo del bien y del mal, de lo que se puede y no se puede hacer, es algo adquirido y no innato. Por lo tanto, debe ser la iniciativa privada la que forme moral e intelectualmente al individuo, y no la polis, porque de esta forma evitaremos tener una sociedad civil de « esclavos » ¿ no es cierto? Sin embargo en mi opinión, rallo evacúa un gran problema en todo esto.

Si ser libre es no tener que obedecer a una voluntad extranjera, entonces, habría que poder determinar qué es una voluntad extranjera. Por ejemplo, ¿la voluntad de los padres es una voluntad extranjera? Lo que es ingenuo es afirmar que un menor de edad no es propiedad de nadie. En la medida en que carece de capacidad general de obrar jurídicamente o la tiene restringida, estamos ante una estructura de apropiación, de cosificación del individuo tal como lo entienden los liberales. Lo de la autoridad parental y la patria potestad es un concepto arbitrario, tan arbitrario como la autoridad del Estado. Si la calidad de ser humano se adquiere de forma natural, y con ella la de persona (o no? ) entonces ¿que reglas hay para admitir que un menor de edad no puede elegir? ¿qué derecho asiste a un padre para elegir la educación que debe dar a su hijo? No, lo que este sistema hace no es anular la tiranía, que es algo inevitable, es desplazarla. Los niños no recibirán la educación que les proporcione el Estado (sin entrar aquí a discutir la legitimidad del Estado) sino la educación que les proporcionen sus padres que decidirán soberanamente sobre ellos.

La ventaja de admitir que la educación sea fijada por el Estado en el marco de un Estado social y democratico de derecho, es que al menos, la educación del individuo pasa a estar determinado por la nación (esto es, por la mayoría de los conciudadanos de este proyecto de ciudadano). Así, los que deberán convivir con él, los que sufrirán sus acciones y los integrarán en su mundo, deciden cuál será su educación por mayoría. Esto es lo justo y lo único que permite acercarse, aunque sea de forma lejana a la libertad: que los afectados por algo decidan sobre la suerte y el origen de ese algo. Del mismo modo que la nación decide sobre las leyes o sobre los impuestos, deciden también sobre la educación del ciudadano, en la medida en que este formará parte de ella. La figura del club es buena: usted quiere entrar en el club, tendrá que llenar una serie de requisitos. Si no quiere, deberá formarse, vivir al margen del club no podrá montar a caballo en el club, no podrá jugar en la piscina del club, deberá abandonar las instalaciones y si se niega, el segurata de la puerta lo echará por la fuerza quitándole todo lo que ha adquirido dentro.

Sin embargo, admitir que la nación es incompetente para fijar esto, es ser víctimas del azar. Es intentar que las pequeñas tiranías familiares tengan tendencia a coincidir en los valores que otorgan a sus hijos haciendo que estos estén bien formados. Así, mañana la nación y el resto de ciudadanos deberán asumir los fallos educativos de alguien a quien no educaron, de alguien de quien no son responsables. La familia es la fuente mas antigua de opresión, desde roma donde el pater familias podía matar a su hijo o a su esclavo, hasta hoy donde los padres pueden elegir nuestra formación religiosa. La familia es una institución, como lo es el Estado, la única diferencia, es que en el Estado en principio participan todos, en la familia sólo unos pocos.

Por ello, pienso que es hipócrita criticar al Estado hablando de esclavismo. Los hombres serán siempre esclavos, del Estado, de sus padres, de su jefe, o de algo, nunca podrán ser autónomos. Afirmar los contrario es creer en quimeras. Pero, ya que vamos a ser esclavos, mas vale que ser esclavos de la sociedad con la posibilidad de participar en ella, que ser esclavos de otros sin posibilidad de participar.

7 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Mi alternativa es ésta:

http://revista.libertaddigital.com/articulo.php/1276230971

Eaco

11:09 PM

 
Blogger Citoyen ha dicho...

No te he preguntado por tu alternativa ecónomica, sino por tu alternativa jurídica.

¿Qué derecho asiste a los padres para educar a sus hijos? ¿esto es un ejercicio de tiranía? ¿ se trata de un derecho de origen natural o divino o como funciona? ¿cuál es la edad correcta de emancipación?

11:16 PM

 
Anonymous Anónimo ha dicho...

Ya te he contestado más o menos en los comentarios de mi post (diálogo cruzado). El niño se somete a la autoridad del padre porque es él quien lo acoge y marca las normas en su propiedad. No hay edad de emancipación sino decisión de emancipación.

Eaco

11:26 PM

 
Blogger Citoyen ha dicho...

Seguimos en tu blog si te parece:)

11:40 PM

 
Blogger Lüzbel ha dicho...

Buen post Citoyen. Aunque, como siempre, muy largo.

Saludos.

2:25 AM

 
Anonymous Agarzon ha dicho...

Aquí está la respuesta. :D

http://www.agarzon.net/?p=127

4:42 AM

 
Anonymous Tito el Elfo ha dicho...

Una pregunta para Rallo: si mi padre es un beodo cretino que pega a mi madre y se droga, mi familia me sigue haciendo libre?

11:11 AM

 

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